Juan Manzo, el miserable que usa políticamente la muerte de su hermano

Que se investigue todo. Absolutamente todo. A Grecia Quiroz, al círculo cercano de Carlos Manzo, a Samuel “N” y a quien tenga que investigarse por el cobarde asesinato del exedil de Uruapan y líder del Movimiento del Sombrero.

Pero hay que tener claro que una cosa es exigir justicia y otra muy distinta es usar el asesinato de tu hermano como trampolín político, y desde la comodidad de un cargo en el gobierno de Ramírez Bedolla, señalado públicamente por el propio Carlos Manzo.

El canalla de Juan Manzo ha pedido a la FGR que atraiga el caso, dándose un lugar de víctima y hablando como si fuera la voz de una familia lastimada. Pero tanto a él como a los medios lameculos se les olvida mencionar desde dónde lo dice, ya que es subsecretario de Gobernación en Michoacán, nombrado por el gobierno morenista de Alfredo Ramírez Bedolla.

Y mientras el miserable de Juan Manzo acusa a la viuda, también circulan señalamientos de que su salario como funcionario habría aumentado de forma brutal y de que tendría aspiraciones políticas. Que lo aclare. Porque para hablar de justicia habría que empezar por transparentar desde dónde hablas, cuánto cobras y qué candidatura estás esperando.

Lo miserable no es pedir que se investigue. Eso debe hacerse. Lo miserable es convertir la tragedia en operación política, querer linchar mediáticamente a la valiente Grecia Quiroz y usar la muerte de Carlos Manzo para acomodar la narrativa a favor de Morena, que tiene miedo de perder el control sobre el estado.

Y ahí entran los medios lamehuevos. Ejemplo de ello son Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela, que mostrando orgullosos el chayote atorado en el culo, no incomodan al poder: le mueven las nalgas a este tipo de narrativas. En lugar de preguntar por la nómina, por el conflicto de interés y por la cercanía con el gobierno estatal, le dan alfombra roja a una acusación políticamente conveniente.

Si Juan Manzo quiere verdad, perfecto: que se investigue todo. Pero que también se investigue la miseria política de quienes usan el dolor ajeno para treparse al presupuesto y luego posar como buscadores de justicia.

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