El junior de Jorge Romero quiso venderse como la renovación del PAN, pero sólo es más de lo mismo: otro político corrupto y mentiroso.
La última fue su discurso de apertura a la ciudadanía; pero la renuncia de Renán Barrera al CEN del PAN sólo nos hizo ver que las candidaturas están para repartirse entre grupos, amigos y apellidos conocidos.
El discurso del supuestamente renovado PAN fue el de puertas abiertas a candidaturas ciudadanas. Pero el caso de Yucatán basta para darnos cuenta de que ahí siguen los mismos vicios de siempre: decisiones cupulares, acuerdos políticos en lo oscurito y dirigentes que hablan de democracia mientras sólo acomodan a los suyos.
Con este caso queda exhibida una farsa nacional. Si son los propios panistas quienes acusan simulación, intereses mezquinos y candidaturas ya comprometidas, ¿dónde quedó la famosa apertura ciudadana?
Jorge Romero no carga consigo ningún prestigio; al contrario, arrastra señalamientos de corrupción demasiado pesados. Podrá decir que todo es persecución, podrá acusar a Morena de usar políticamente el tema del cártel inmobiliario, pero él mismo demuestra que no se puede confiar en su persona.
No olvidemos también que el junior Jorgito es autor de una de las ideas más pendejas que ha tenido un partido político en este país: rifar iPhones para convencer a los jóvenes de afiliarse. ¡No mamen! A ese cerebrito diminuto no se le ocurrió una propuesta capaz de entusiasmar a la gente; prefirió denigrar la participación política hasta convertirla en promoción de centro comercial.
El idiota que pretende reconstruir la democracia erosionada con tómbolas ya empezó perdiendo la discusión. Eso no es modernización; es incapacidad política.
Si queremos que la oposición sea capaz de enfrentar a Morena en las elecciones, tendría que ser mejor que el régimen, no una versión azul de las mismas mañas: ética, transparencia, democracia interna y respeto a los ciudadanos. No basta con gritar que el oficialismo es corrupto. También hay que dejar de comportarse como aquello que se denuncia.
Jorge Romero prometió abrir la puerta a los ciudadanos. Lo que estamos viendo es que la puerta se abre para la foto, pero las candidaturas se reparten para los cuates.

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