Las nanas de Andy

No hay duda: Claudia Sheinbaum está poniendo en riesgo su lugar en la historia por cambiarle el pañal cagado a un junior que carga más sospechas que méritos, porque no tiene ninguno.

A eso se dedica nuestra mandataria. Al proteger a a la rata no está defendiendo instituciones, ni la legalidad y mucho menos la soberanía nacional. Está cambiándole el pañal al hijo de su patrón que ya se volvió a cagar. Y cada vez que lo cubre, lo exhibe más. Ayer hasta dijo que hay “otros delincuentes o presuntos delincuentes”. El problema de Claudia ya no es sólo proteger a Andy. Es que, de tanto limpiarle el pañal cagado, ella empieza a oler igual.

Claudia no exige claridad: regaña a quienes molestan al niño. Morena no pide pruebas: convierte cualquier señalamiento contra el junior ratero en ataque a la patria.

La FGR, a cargo de otra nana que ha cuidado al junior desde que era niño, Ernestina, queda claro que no investiga: lo arropa con la cobija de la impunidad, borrando con una declaración el hecho de que aparece mencionado en testimonios.

Pero no están viendo que, mientras más protegen al pañalón, más dura será la caída. Porque si Andy estuviera tan limpio como dicen, no necesitaría a sus nanas, ni a la soberanía nacional como pañal.

El problema ya no es sólo Andy. El problema es una presidenta dispuesta a desgastar su investidura, su autoridad, su palabra, su gobierno y su paso por la historia para cubrir al hijo del hombre que aparentemente todavía manda.

Claudia está arriesgando su lugar en la historia por proteger hasta las últimas consecuencias a un junior inútil, señalado en reportajes y testimonios por presuntos vínculos que cualquier fiscalía seria tendría que investigar. Y eso dice todo.

Cuando una presidenta termina cambiándole el pañal político al hijo del caudillo, ya no gobierna: queda reducida a nana del apellido que todavía manda.

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