Mucho nos quejamos de los narcocorridos y el reguetón, sin darnos cuenta de que mucha de las canciones que son parte de nuestro repertorio popular, las cantamos hasta con los abuelos, dicen mucho más barbaridades.
Basta poner atención a casi cualquier canción del siglo pasado interpretada por una mujer, aunque también abundan las interpretadas por hombres, para encontrarnos frente un cúmulo de misoginia.
A mí me gusta y sorprende la que interpreta Alicia Villarreal que empieza diciendo: «Soy la sombra de tu vida» y luego en el pegajoso coro continúa: «Y te aprovechas porque sabes que te quiero, al sonido de tus dedos a tu órdenes estoy…»
Aunque mi favorita, misma que rescata Fernanda Melchor en su libro de cuentos, Aquí no es Miami, es esa que dice: «Seré tu esclava, tu reina o lo que tenga que ser».
La primera vez que la escuché esta última, fue a finales de 2013, en un show de drags en un antro llamado Marrakesh. Tugurio del centro de México, ubicado en la calle de República de Cuba, mismo, que en algún momento de principios de la década pasada, fue mejor lugar que La Purísima«, que empezaba a funcionar por aquellos años.
Prueba de ello es aquella noche, en que en algún momento, tras una Lady Gaga, entre tantas Jenni’s Riveras que había, supongo un personaje no tan difícil de caracterizar para cierto tipo de hombre, hubo una que saltó a la barra a hacer lip sync, con la canción Déjame volver contigo. El show fue espectacular, pues todas esas almas libres cantaron con auténtico despecho y dolor.
El show de dragas en la barra del Marra en verdad fue entrañable; pero lo que me pareció más sorprendente fue que todos se sabían una canción que yo en mi vida había escuchado. Al otro día le pregunté a mi amigo Eber, cómplice de esas aventuras de todos los jueves al centro, el nombre, lo que él sí sabía. En esa segunda ocasión realmente morí de risa con las barbaridades que dice: «seré tu ruiseñor amaestrado».
A partir de ahí empecé a hacer una playlist con este tipo de canciones. Que tienen el sesgo, de que en su mayoría, no todas, me gusten, sino sería infinita. Solo las canciones de Lolita de Colina y Rafaella podrían salvarse.
La verdad es que hay muchas joyas: He’s got de power, It’s so nice to have a man around the house, I’d rather be blind de mis favoritas. O hay otras como una de Gualberto Castro que se llama: Que mal amada estás. Que es un título de risa loca. Que pensándolo bien, creo que no he incluido de Gloria Trevi, pero debe de estar esa que dice Con los ojos cerrados yo le amaré…
La canción de Timbiriche, la de Soy un desastre, canción narrada por un personaje absolutamente inútil, dependiente, que no extraña a su mujer, sino que ya no tiene muchacha. ¿Cuántos de la generación «X» no crecieron dedicando esa canción?
La favorita del profesor, ¿qué clase de pederasta habrá escrito eso? Para sumar, la canción original en inglés, Teacher’s pet, se hizo para una película con ese nombre. O el hermoso chachachá de nombre Me lo dijo Adela, que por chismosa la terminan matando. Aquí no está mátalas de Alejandro Fernández, que horror; pero sí está Ayer te pedí de Víctor García, esa que en su primer frase dice: «Ayer pedí que te murieras…», canción que seguro canta mucho despechado y relacionan como algo normal el desamor y el asesinar.
Hay otras que hablan más sobre el físico de la mujer, cosificando burdamente, como las canciones de El General o la icónica ochentera del grupo La Trinca, en la que cantan, que quiere una novia pechugona, o la Chica sexy de los Tucanes, que invitan a las chica a bailar al tubo, tubo, ea ea, tubo…
Ya lo decía el miércoles pasado, que justo Rafaella era todo lo contrario. Dejo aquí la playlist:

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