Detrás de los cuentos de Doce Corazones se encuentra el espíritu de las canciones de esta hermosa artista italiana.
La gente que me conoce de mavnera íntima sabe que es una verdad como la misma catedral de Puebla que tengo una auténtica fascinación por Raffaella Carrá. Sinceramente, es mi artista pop favorita y es, por ridículo que suene, una gran inspiración.

Tanto así, que en verdad pienso que es mucho más revolucionaria que el genocida del Ché Guevara. Bueno, Raffaella sí es.
La llegué a escuchar cuando niño, seguramente por mi madre, pues muchos años después, hará siete u ocho, supongo que en el programa de radio Dispara Margot, dispara, volví a escuchar su nombre, que me sonó tan nostálgico, tan de una época ya pasada. Así que para darle rostro a un recuerdo fue que la busqué en el Youtube. El primer video que vi fue el siguiente:
La verdad es que nunca había escuchado esta canción y me pareció brutal en todo sentido. El encanto, la autenticidad, el traje, los guantes, los movimientos de cuerpo tan poco estéticos, pero auténticos y sublimes, las botas, el traje, sonrisa, carisma, que fuera ella sola en pantalla y para coronar el momento: la letra.
Yo en ese tiempo andaba en cacería de canciones que me parecieran misóginas y bajo ese contexto fue que escuché la canción que les presenté: Venir al sur. El llamado que hace en la canción de atreverse a dejar al hombre, a tener amantes, a hacer el amor libremente, que si fallas debes buscar a uno más bueno y volverte a enamorar me parece, sobre todo en los setenta y ochenta, mucho más revolucionario que andar matando gente por las ideas que otros pensaron.
Esta canción, entre tantos videos que vi, descubrí que había sido censurada en México y creo toda Latinoamérica (seguramente alguien tendrá mejor el dato), pues dice, en lugar de decir «para hacer bien el amor hay que venir al sur» sostiene que «Para enamorarse bien hay que venir al sur», aunque eso sí, tengo que decir que la versión que presentó con Raúl Velasco en su programa de los Domingos en 1979 es con la letra original.
En esta otra canción de acá abajo, ella habla de que su loco cuerpo anda suelto y no puede frenar, se pregunta si será por la primavera, el marido no la satisface porque probablemente tiene a otra y está cansado, por lo que ella ofrece un premio al caballero que la bese primero, porque está caliente, caliente, eeo. El ballet en el siguiente video también tiene su gran encanto. Raffaella es tan particular, tan campi, tan ella.
Es el mensaje de Raffaella, que llama al no juzgar, a comprender los pensamientos, pero también los deseos, el que se esconde detrás de mi libro de cuentos Doce Corazones y ni qué decir de la novela que ahora escribo. Razón por la que le pongo pausa, pues no quiero repetirme en el futuro, aunque seguro lo haré.
Dijo la gran dramaturga Carmina Narro, en esta última presentación del libro, del sábado 4 de noviembre en Atlixco; una flor que quiero rescatar (y presumir) : «gracias Carlos por tus relatos de tacones femeninos, que pisan charcos asquerosos y al denunciarlos, los zapatos no se mojan, relucen.» Si es así, lo aprendí de Raffaella.

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