Uno, dos, probando…
Y vámonos con la disciplina del blog.

En los últimos años he permanecido callado en la redes sociales y supongo que, qué bueno. Hoy tengo el capricho/necesidad de vender libros. Hice una apuesta de vida y dedicarla a la escritura, los que me han conocido en los últimos quince años, al menos, han sido testigos de esa necedad.
De manera pueril, tras la lectura de Bolaño, me quise convertir en un detective salvaje, jugando a escribir de manera inspirada; pero eso sí, leyendo con mucho mayor disciplina. A buena parte de mis amigos lectores, que ojalá fueran más y no es porque quiera tener más amigos, con los que tengo basta, pero ojalá leyeran más y recomendaran lecturas, así vendería más libros, les constará que soy de los pocos que da seguimiento a una recomendación. Si alguien es igual a mí en este detalle les recomiendo que me lean. Empiecen por mis cuentos que pueden encontrar aquí:
Más allá de lectores, que me encuentro en salvaje cacería, he leído uno que otro libro de márketing digital, por lo que tengo qué decir, que busco crear una comunidad, a pesar de que soy un mamón, espero se me vaya quitando. Si no, ni modo.
Lo que sí espero, es ser un vulgar payaso, que también sabe usar maquillaje fino y entretener con palabras pues de éstas aspiro a vivir y vivir bien. Aunque parezca que no es cierto y que me cuesta hablar en serio, es verdad.
En realidad lo que me cuesta es exponerme, las palabras dicen de tanto de nosotros y me da pena con mi mamá, que es hasta hace poco la única que me leía, y se preocupa de las cosas que escribo. Los que conocieron la primer versión de la novela que escribí ya se han de imaginar. Por cierto, la novela La dictadura de los deseos se va a volver editar, de manera más económica, así como muy corregida y aumentada por Teatro Perpetuo a quiénes agradezco su confianza de creer en mis palabras y también es en buena parte por su consejo el inicio de este blog, de este corazón de rata de agua, que creció en tiempos de Salinas.
Deja un comentario